Algunas puntualizaciones sobre salud mental y pandemia

POR DR. ELÍAS DANIEL HAMRA *

El Dr. Elías Daniel Hamra comparte una reflexión acerca de la salud mental ante la pandemia del COVID-19.

 

(Autor: Dr. Elías Daniel Hamra * .- Para La Palabra Rojas).- Freud, S. “Tratamiento psíquico (Tratamiento del alma]” (1890) A.E. Vol I págs. 120 y 121: “…La expectativa angustiada no es sin duda indiferente para el resultado; sería importante saber con certeza si su eficacia para enfermar es tan grande como la que se le atribuye: si es verdad, por ejemplo, que en el curso de una epidemia los más amenazados son los que tienen miedo de contraer la enfermedad. El estado contrario, la expectativa esperanzada y confiada es una fuerza eficaz de la que en rigor no podemos dejar de prescindir en todos nuestros ensayos de tratamiento y curación…”

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1-Respecto de la Salud Mental: 

Reflexionando acerca del título de esta comunicación, la salud mental es solo un recorte, casi una entelequia, respecto de un concepto de mayor integración e inclusión de lo psíquico, lo físico y lo social inseparables: el concepto de Salud. La Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Esta definición   procede del Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, y fue adoptada en la Conferencia Sanitaria Internacional 1, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22 de julio de 1946 y firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 Estados, entrando en vigor desde el 7 de abril de 1948 hasta hoy.

Afirmamos entonces que no hay salud mental sin salud física y sin salud social. No hay lugar para las “o”. Esta idea es tributaria a la de un ser humano bio-psico-social, que de algún modo se encuentra contenida en la teoría psicoanalítica de las series complementarias 2 , donde se articula lo innato con las experiencias psico-físico-socioculturales, siendo el período de la infancia muy central a la hora de poder pensar en qué consiste y qué constituye a un sujeto. Ruego al lector que, desapasionadamente, relea esta parte en la afirmación que sobre el final de este artículo propongo en términos de “nuestros hijos nos miran”.

 

2-Pandemia y oscurantismo: 

Respecto de las infecciones, y a propósito de la actual y tremenda pandemia de COVID-19 que nos acosa, vemos el retorno de tendencias animistas y mágicas que han actuado en términos de descontrol y oscurantismo a lo largo de la historia de las pestes humanas, las vemos emparentadas SIEMPRE a través de diversos fenómenos culturales (entre los que contamos la ignorancia y la estupidez consentidas) con diversas afecciones mentales: una y otra, peste y salud mental, fueron tratadas a lo largo de la historia como entidades sagradas, tabúes o producto de menesteres demoníacos. Leprosos, delirantes, sifilíticos, histéricas han danzado y danzan alrededor de un ingrato oscurantismo y condenadas a la exclusión. De hecho, las instituciones de salud mental y de enfermedades infecciosas, por ejemplo en la ciudad de Buenos Aires, están cerca y casi al borde. Entre la tierra y el río.

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3-Salud mental y pandemia. Dos ítems recíprocos e indisolubles:

Les invito a pensar juntos tres fragmentos de la obra de Freud. En 18903 afirma: “…Es evidente que los grandes afectos tienen mucho que ver con la capacidad de resistencia a las infecciones; un buen ejemplo de ello es el que han indicado ciertos observadores médicos: la propensión a contraer tifus y disentería es mucho mayor en los integrantes de un ejército derrotado que en los triunfadores…”.

En 1888 4 ya nos había recordado: “…El nombre de «histeria» proviene de los primeros tiempos de la medicina y expresa el prejuicio… de que esta neurosis  produjo por unas afecciones del aparato genital femenino. En la Edad Media [esto] desempeñó un significativo papel histórico-cultural. La consecuencia de un contagio psíquico [que fue entendido] como epidemia, [generó el] fundamento real de la historia de las posesiones por el demonio y la brujería…”.

Vaya desmitificación que produjo el Psicoanálisis: separó el origen de la histeria y sus síntomas del “hísteros”, útero ante todo al describir por primera vez en la historia la histeria masculina además de los mecanismos inconscientes que la fundamentan.

Ilustra genialmente en 1901 5: “… Bajo las turbadoras impresiones de la época de guerra nació también el trastrabarse del que nos informa un oficial austríaco de regreso a la patria, el capitán T. :«Varios de los meses que pasé como prisionero de guerra en Italia estuve, junto con unos doscientos oficiales, confinado en una pequeña villa. En ese lapso, uno de nuestros camaradas murió de gripe. Este suceso produjo, naturalmente, una impresión muy profunda; en efecto, la situación en que nos encontrábamos, la falta de asistencia médica, el desvalimiento de nuestra existencia, volvían más que probable una propagación de la epidemia…”.

Infección y estado de ánimo; contagio psíquico, producto de identificaciones con la problemática de otros y relación entre epidemia y desamparo-desvalimiento, y este como facilitador de una epidemia, son entre tantas otras citas de Freud, claras muestras de la tendencia integradora entre mente, cuerpo y cultura que el creador del Psicoanálisis sostiene a lo largo de su obra.  Las neurociencias indagan el concepto de endocanabinoides, encefalinas y endorfinas, que con un descenso del estrés patológico  (y consecuentemente de la adrenalina y el cortisol que lo acompañan), mejoran las chances de defendernos ante las pestes, dado que aumenta nuestra inmunidad ante los gérmenes. A esas hormonas que procreamos, se las llama de la felicidad, sentimiento que trato de diferenciar de la alegría en términos de fluidez y necesidad. Suelo comparar al hielo que enfría lo que tomamos con la alegría: así como el hielo se disuelve en corto plazo y solo sirve para enfriar, la alegría es un estado de transitorio enfriamiento banal de nuestras preocupaciones, que se derrite y no deja nada, siendo la felicidad una bondad afectiva no eufórica, sólida capaz de ser transferida y contagia de expectativa esperanzadora a todo quien entra en contacto con ese estado en el otro: casi un antivirus.

Estas menciones exceden el mero campo intelectual teórico y adquieren en nuestra vida cotidiana actual, pandemia de por medio, un amplio valor. Enfatizo e insisto: el estado de ánimo participa en la predisposición a infectarse o no o menos gravemente, como factor coadyuvante a los que son propios de la patogenicidad y especidad del germen; es parte de la aportación del huésped que lleva a resistir mejor la afrenta. Como también supo decirnos Freud hay una tensión entre dos actitudes expectantes, la expectación angustiosa y la esperanzada, en el sentido de esa espera al enemigo al que se deberá enfrentar y vencer.

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4-Acerca del aislamiento ´preventivo obligatorio y sus transgresiones:

La cuarentena, que parece recibir su nombre a partir de los cuarenta días (quaranta giorni)  estipulados en Venecia en 1348 para combatir plagas y pestes,  consiste en aislarse del entorno social. Aislarse es un impedimento al contacto, en este caso en términos de prevención. Permítame el lector una disgreción. Vivimos en una cultura en la cual el aislarse es una plaga vincular. Vivimos aislados del otro en el teléfono,en  las series, películas, en la computadora, en el chisme; vemos familias enteras que dialogan con el teléfono mientras almuerzan, si es que almuerzan o cenan juntos, conviviendo. Pero basta que  se emita una orden de restricción obligatoria a la circulación pública, es decir una orden de aislarnos por nuestra salud, para que un grupo no menor de personas que parecen carecer de conciencia, piedad, y un mínimo siquiera de capacidad pensante y de empatía, desmientan y transgredan adrede la ley. Sujetos con una suerte de narcisismo patológico exacerbado, desafían la norma legal en actos de irresponsabilidad y  exposición al daño inminente al conjunto comunitario ,negando con idealización, omnipotencia y megalomanía desbordante la siniestra realidad que estamos atravesando. Todos los días vemos en yates, countries, villas de emergencia, albergues transitorios, calles, rutas,  ejemplos varios de este sindrome de Menninger.

Menninger 6   describió tendencias al suicidio crónico del cual esta actitud vejatoria y criminal que es violar el aislamiento, constituiría una de sus formas. Yo agrego una idea no contemplada por Karl Menninger: la tendencia al homicidio crónico.

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Se exponen y exponen a los demás a sabiendas del acto potencialmente criminal y suicida.

Finalmente y prosiguiendo el análisis de la relación entre la ley, su transgresión y el futuro, agrego que dentro de nuestra mente anida aquello que los psicoanalistas llamamos Superyó, una estructura mental que somete a nuestro yo a sus malévolos designios. De su mayor o menor malignidad dependerán al menos en parte, las conductas inapropiadas de un sujeto. Este Superyó se forma   (sin entrar en debates teóricos) en copiar (identificarse) con el autoritarismo y con las transgresiones socioculturales y familiares.

Mal podemos propender al cuidado de nuestros hijos si no nos cuidamos nosotros. Tamaña disociación y contradicción generará en ellos desamparo, confusión, abandono y riesgo. Nuestros hijos nos miran, les planteaba al principio, y nos repiten, por suerte o por desgracia para ellos. Esta pandemia va a ser superada con aislamiento y tiempo por ahora.. Nuestro buen o mal ejemplo quedará en todo otro que nos mire y con su mirada nos otorgue autoridad.  Hagamos todo lo posible para que esta pestilencia sea solo de COVID-19. Lo que perdurará y resulta aún más grave que todos los efectos de esta virosis, es seguir generando sujetos portadores de una irresponsabilidad, de un trastorno narcisista de la conducta tal como lo describí hace años junto a colaboradores 7.  Ese trastorno  resalta descriptiva y diagnósticamente a sujetos a los cuales a modo de insulto científico, se los suele llamar psicópatas.

 

REFERENCIAS PARA EL LECTOR:

  1. https//www.who.int/governance/eb/who_constitution_sp.pdf
  2. Freud, S. (1905): Tres ensayos de teoría sexual. Amorrortu Editores. Volumen VII.

3. Freud, S. (1890): Tratamiento psíquico (Tratamiento del alma). Amorrortu Editores. Volumen I, página 119.

4. Freud, S.(1888): Histeria. Amorrortu Editores. Volumen I, página 45.

5. Freud, S.(1899) [1941]: Psicopatología de la vida cotidiana. En, Sigmund Freud Obras Completas (Traducción directa del alemán, por Luis Lopez-Ballesteros y De Torres. Tomo I, página 801. Biblioteca Nueva, cuarta edición, 1981.

  1. Menninger, K. (1938); “Man against Himself”, Harcourt and Brace, Nueva York.
  2. Hamra, E.D., et al (1999): ¿Psicoanálisis o psicoterapia psicoanalítica? Parámetros psicoanalíticos en el tratamiento de los trastornos narcisistas graves. En Revista del XVIII Congreso Interno-XXXVII Symposium   de la Asociación Psicoanalítica Argentina, páginas 141-148.

 

* Médico. Diploma de Honor de la U.B.A. Psicoanalista y Psiquiatra especializado en trastornos narcisistas. Miembro de APA. Miembro de APSA. Docente de Psicoanálisis y Psiquiatría  en Hospital Braulio Moyano de CABA en Docencia e Investigación y Unidad U.B.A.

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