Día del Periodista: Mensaje de Alejandro Elcoro

7 DE JUNIO

  • El Director de Cultura del Municipio de Rojas brindó su mensaje a los trabajadores de prensa previo al ágape que estos recibieron en el Centro Cultural Ernesto Sábato.

En el Día del Periodista, Alejandro Elcoro, Director de Cultura del Municipio de Rojas, recibió a los trabajadores de prensa en el Centro Cultural Ernesto Sábato para brindarles un ágape tras el acto realizado en la Plaza Moreno, y dio la bienvenida con el siguiente mensaje:

“Amigos periodistas: Como todos sabemos, el día de hoy se recuerda la salida del primer número de la Gazeta de Buenos Aires, el periódico de Mariano Moreno, en el cual también escribieron Manuel Belgrano y Juan José Castelli, para comunicar los hechos que se iban sucediendo desde la Revolución de Mayo. Sirve esta fecha para reflexionar sobre el rol que cumplen los periodistas tanto en la historia como en la actualidad.

Me pregunto hoy si Mariano Moreno conocería esa regla del periodismo tradicional, que en inglés se conoce como de las cinco dobles ves, en castellano: quién, qué, cuándo, dónde y por qué, que son las preguntas que se suponía debían responderse de manera sucinta en los primeros párrafos de un artículo. Hoy por hoy la concepción del periodismo ha cambiado mucho, después de Tom Wolfe, de Gay Talese, y -quizás antes- de Rodolfo Walsh en nuestro país, y aún más ahora, con el auge de las redes sociales.

Considerados los periodistas como testigos de la realidad, muchas veces he pensado -siempre sin éxito- si no sería del sentido común tomarles una suerte de juramento hipocrático, en el que se comprometieran a decir la verdad. La respuesta desde luego no es fácil. El 25 de Mayo he recibido, como tantos, un flyer con un poema atribuido a Mariano Moreno, que dice así:

«Allí donde partir es imposible / donde permanecer es necesario / donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada / Allí donde se quiere arar y dar un hijo / Allí donde se quiere morir… / Allí está la patria»

Algo me hizo sospechar que el autor de estos versos no podía ser Mariano Moreno; lo google varias veces y en todos los casos el poema citado correspondía a Julia Prilutzky Farni. Me resultó patente que la información es algo que debe ser siempre corroborado.

No pretendo afirmar que la realidad sea una ilusión, como en las religiones orientales, pero si es evidente que inevitablemente los medios dan sólo una versión parcial del mundo, porque como quiera que sea seleccionan, jerarquizan, reordenan y recortan la realidad, de modo de crear una realidad que conforme a sus lectores. También pueden tomar una frase dicha al pasar por un entrevistado y ponerla como título de la nota, con lo cual todo el texto adquiere una entidad especial. Para mí, se genera una complicidad entre el medio y sus lectores. Cuando alguien compra un ejemplar de Crónica o de La Nación sabe de antemano lo que está adquiriendo, del mismo modo que los lectores de Página 12 tienen expectativas que el diario va a confirmar, independientemente de lo que al mundo se le haya ocurrido hacer el día anterior. Así, como explica Ana Atorresi, cada publicación confirma una versión del mundo esperada por cierto sector de la sociedad que espera ver confirmada «su» versión de la realidad.

Recuerdo aquí una frase del editor ejecutivo del The New York Times, en un memorando escrito por él para sus periodistas: «El deber de todo reportero y editor es luchar por conseguir tanta objetividad como sea humanamente posible». Claro, el punto aquí es: como sea humanamente posible. El sagrado principio de objetividad y verdad al que dice adherir la mayoría de los medios de prensa es una ilusión, no es la realidad en sí sino un producto elaborado por los medios. Porque en realidad un periodista es como un escritor de ficción, con la diferencia de que siempre espera ser creído.

Sucede, según dijo Umberto Eco, que la comunicación se da en dos instancias distintas, ya que no hay un código único común al emisor y el receptor, y esas instancias son: la que codifica y la que decodifica el mensaje. Nadie regula esta recepción, nadie controla y organiza el modo en que los destinatarios reciben los mensajes y les otorgan su confianza. No podemos controlar el código del gran emisor, con mayúscula, pero si oponer a éste nuestro código de lectura como una verdadera respuesta. La batalla por la supervivencia del hombre en la era de la comunicación -afirma Eco- no se gana en el lugar donde parte la comunicación, sino en el lugar adonde llega. El lector pasaría de ser un sujeto pasivo a ser un sujeto activo como lector, para discutir los mensajes que recibimos y poder develar sus efectos de sentido y desnudar otra u otras posibilidades de interpretación.

Así los periodistas serían leídos como autores de ficción, y todos quedaríamos satisfechos y agradecidos.

Esperando que terminen bien si día, los despido hasta el diario de mañana…”

Print
Credinegocios pie
Polleria Marengo PIE
Los Olivos Pie
Banner Pie Guia copia
Clyfer pie

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *