Establecimiento “María Elena”: Parte de la rica historia del distrito

PATRIMONIO ARQUITECTONICO

Un edificio octogonal que fue la proveeduría de la Estancia de Roberto Cano

Sabíamos de la existencia, en el caso particular de quien escribe esta nota desde la cuna, pues allí vivió su padre, pero tal vez sean pocos los rojenses que conozcan la existencia de tal edificación, salvo los vecinos de los campos aledaños, y de algún circunstancial usuario de ese camino rural que une La Rojera con La Urbelina, que le ha llamado la atención la forma de la misma, que en la actualidad se encuentra bien descubierta de árboles.

La Rojera 1

Esta vivienda data según quien nos ha asesorado acerca de algunas características del tipo de construcción, del siglo XIX, (en apartado) y no se trata de un casco de estancia, sino más bien de una construcción para la defensa, que bien podría ser de un puesto, de lo que fuera la Estancia de Cano, dado que se encuentra distante unos 10 kilómetros de la que en la actualidad sólo se conservan los cimientos, y alguna de las columnas de la entrada de aquella construcción que según dicen algunos que recibieron información de sus antepasados que era imponente, y lo creemos porque las propiedades de Roberto Cano tenían algunos detalles sobresalientes, como era el alambrado de los campos.

Absolutamente todos los campos que pertenecían a Roberto Cano estaban cercados por un alambre muy grueso, y a pesar de eso era un alambre bastante flexible. Por supuesto que no podemos en este momento precisar cuáles eran los metales utilizados para ese tipo de alambre y no sabemos si en algunos de aquellos campos se conservará algún lote cercado por ese tipo de alambre.

La Rojera 3

La vivienda que nos ocupa, conocida como Establecimiento “María Elena”, es una construcción octogonal, con solamente dos puertas de salida al exterior, una que da hacia el norte y la otra hacia el sur. Posee seis habitaciones (una utilizada como cocina pues en ella aún quedan restos de una mesada y una marlera, depósito para marlos o leña para las cocinas de aquellos tiempos que funcionaban con marlos o leña) que se encuentra sobre el lado sur, con un patio central, donde convergen las puertas de acceso a todas las habitaciones.

En el centro de ese patio había un aljibe, que ya no existe, pero se nota el pozo donde se ubicaba. Los techos, son de bovedilla, es decir con estructura interior de ladrillos y tirantes y chapas hacia el exterior y en cada uno de los vértices de octágono, se levantan estructuras de mampostería, que según estimó el profesional que consultamos se trataban de defensas para el ataque de los habitantes autóctonos de la región.

 

Arquitecto Eduardo Pubill: “Es un hallazgo histórico”

(Publicado por el Diario El Nuevo Rojense)

Cuando llamamos al arquitecto Eduardo Pubill para que nos de su opinión acerca del tipo de construcción que pertenece esta vivienda, sorprendido nos dijo «no sabía de la existencia de esta construcción en el distrito. Es más no conozco de la existencia de otra construcción de estas características, propias del siglo XIX.

Estimó que «esta construcción, según lo que puedo observar y sin realizar un estudio previo «in situ», a mi entender data de antes del 1850. Está construida con ladrillos, comunes de aquella época y asentada en barro y tiene una estructura armada para una defensa de aquella época, contra los indios. Las puntas que se ven arriba, son atalayas donde seguramente ahí se parapetaban para la defensa del ataque de los malones. Y lamentablemente no puedo decir mucho más respecto de la construcción porque habría que hacer un estudio más profundo y segundo que es una construcción atípica. No se si hay otra en muchos kilómetros a la redonda. Es un hallazgo histórico realmente, que merece ser preservado, porque esto es histórico. Lamentablemente no tenemos en Rojas, o tenemos muy poco legislado respecto de lo que Patrimonio Cultural. Estas construcciones deberían preservarse. Y agregó que «Por mi parte, por ejemplo, y que tiene estrecha relación con esta construcción pues la misma, según lo que me decías era de propiedad de don Roberto Cano, hemos preservado algo de los cimientos de lo que fue el caso de la Estancia de Cano, cuando allí se construyó una nueva vivienda.»

La Rojera 2

Con respecto a la vivienda en cuestión dijo que «es evidente que las ocho caras que posee no han sido construidas ocasionalmente, sino que eso también corresponde a dar seguridad, como las ventanas tan chicas, eso corresponde a tener visión hacia afuera, pero que haya poca exposición hacia el enemigo. Eso da la pauta también a la forma de la vida de aquel momento. En cuanto a las dos salidas al exterior que estén en la misma dirección es para dar alternativa de paso rápido y posibles salidas alternativas, y el aljibe al medio del patio es porque estaba resguardado de todo. Más no puedo decir, porque habría que ir a verla, hacer excavaciones para ver qué es lo que se encuentra en ella.»

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